Por más que por todos lados nos hayan bombardeado las últimas semanas con bolsas de "truco o trato" y calabazas de Halloween, no termina de calar en mi esta celebración.
Para mí esta es la época de las castañas asadas y las gachas. No descarto en los próximos años, cuando el peque crezca, celebrarlo como una loca, pero de momento estoy a salvo.
La receta de las gachas que he hecho es la de una mis abuelas. Las dos han sido unas cocineras estupendas y sus gachas eran insuperables. Una las hacía de agua, riquísimas (a ver si puedo conseguir la receta) y la otra es una especialista en las de leche. Aunque las dos están muy buenas, me quedo con las de leche, sin duda. Todos los años estoy deseando que llegue el Día de Todos los Santos para probar las gachas de mi abuela. En los últimos años mi madre le ha tomado el relevo y las suyas no tienen nada que envidiarle.
Este año por primera vez me he animado a hacerlas. No me han salido mal del todo. Estaban muy suaves. Pero las suyas siempre serán mejores, aunque sólo sea porque las hacen ellas.
(He hecho poca cantidad, el plato de la foto, porque como era la primera vez...)
Ingredientes:
- 1/2 de leche.
- 3 cucharadas soperas de harina.
- 3 cucharadas soperas de azúcar que no estén colmadas (esto es un poco al gusto de cada uno).
- 1 cáscara de limón.
- 1 palo de canela.
- 2 clavos de comer.
- unas cuantas nueces (yo se las he puesto pero la verdad es que me gustan más las gachas solas).
- un poco de canela en polvo para decorar.
Ponemos en un cacito la leche (de esta apartamos una poca para deshacer la harina) con la canela y el limón, con el fuego bajo, hasta que hierva.
Mientras en una sartén doramos las nueces con un poquito de aceite.
La leche que habíamos apartado la mezclamos muy bien con la harina para que no queden grumos (yo uso la batidora que es más rápido y queda perfecta).
Cuando la leche haya hervido le quitamos la canela y el limón, ponemos el clavo y la mezcla de harina y leche (mi madre, cuando me dio la receta me dijo que le echara un poco del aceite con el que había frito las nueces. Se me olvidó y la verdad es que no lo eché el falta, así que mejor) y, con el fuego medio, que no esté demasiado fuerte, las removemos durante unos 10 minutos aproximadamente (cuanto más rato las tengamos en el fuego removiendo, mejor. Sin pasarse, claro).
Pasado este tiempo las ponemos en el cuenco donde las vayamos a servir y le ponemos las nueces por encima y un poco de canela en polvo.